![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
| M |
aría Pacheco nació en Granada hacia 1496. Hija del Marqués de Mondéjar y de Francisca Pacheco, adoptó el apellido materno para diferenciarse de dos de sus hermanas que tenían su mismo nombre. Fue educada en el ambiente renacentista culto y tolerante que había en la casa paterna. María era docta en latín, griego, matemáticas, geografía, historia y religión.
Con apenas quince años, recibió la noticia del acuerdo matrimonial al que había llegado su padre con un noble toledano de rango inferior, Juan de Padilla. María fue moneda de cambio en una alianza entre casas nobiliarias y el mencionado acuerdo no le satisfizo, pero referencias documentales parecen demostrar que llegó a enamorarse sinceramente de su marido.
El matrimonio se trasladó a Toledo en 1518, cuando Juan de Padilla sucede a su padre en el cargo de Capitán de Gentes de Armas. En esta ciudad María apoyó de manera activa el movimiento de las Comunidades frente a los abusos de los nobles flamencos de la corte de Carlos I. Tras numerosos avatares, Juan de Padilla es derrotado y decapitado en 1521, en Villalar.
María, en ausencia de su marido, gobernó Toledo durante los combates de los Comuneros en Valladolid; después compartió el poder en la ciudad con el obispo Acuña. Ya viuda, fue el auténtico baluarte de la resistencia de las Comunidades en Toledo. El obispo huyó a Francia, pero ella resistió nueve meses a pesar de los consejos de sus propios familiares que le instaban a rendirse.
Finalmente en 1521, después de casi dos meses de bombardeos contra Toledo, se firmó un armisticio que nunca firmaría Carlos V. Ello permitió que comuneros y realistas, los partidarios de Carlos V, convivieran en aparente paz en la ciudad. Sin embargo, la celebración en Toledo de la elección del regente Adriano de Utrech como Papa en 1522 ocasionó disturbios que los realistas aprovecharon para justificar la petición de rendición absoluta por parte de los Comuneros y la entrega de María Pacheco, pero ella logró huir disfrazada de aldeana y con ayuda de algunos familiares llegó a Portugal. No está claro si en su huida iba acompañada por su hijo de corta edad o no. De hecho, ni siquiera existe la certeza de que tuviera algún hijo.
María Pacheco fue condenada a muerte en rebeldía en 1524. Se refugió en Oporto, ayudada por el obispo de esta ciudad portuguesa y aunque su familia lo intentó repetidamente, murió sin obtener el perdón, pobre y abandonada, en 1531 cuando contaba 35 años.
Una toledana de adopción, una mujer adelantada a su tiempo y posible conocedora por sus lecturas de las ideas más avanzadas de la Europa renacentista. Y fracasó no porque sus ideas fueran equivocadas -que la historia le ha dado siglos después la razón- sino porque sus medios fueron escasos para la situación a la que tuvo que enfrentarse y porque la fuerza, que no la razón, estuvo del lado de las tropas del emperador Carlos V.
Una mujer luchadora, enérgica, acusada por sus enemigos de ambiciosa, de fuerte carácter. Sus contemporáneos hablaron de ella como la "leona de Castilla", "brava hembra" y "centella de fuego", pero, ¿quién en la España imperialista del siglo XVI, y siendo además mujer, podría haber destacado si no hubiera tenido una gran fortaleza de carácter, una gran tenacidad, entereza y resolución? Por ello fue condenada a muerte en rebeldía, reducida a la miseria, al exilio y al silencio. Creemos que eligiendo su nombre para denominar a nuestro instituto, contribuimos así a rescatar su figura del olvido y del ostracismo a los que fue relegada por la historia de los vencedores.
Y además, aunque no hay que olvidar que el hábito no hace al monje, los buenos ropajes ayudan, por eso ya don Quijote, cuando tuvo que buscar dama de sus pensamientos a quien ofrecer sus futuras victorias, no dudó en cambiar el nombre de Aldonza Lorenzo por el más sonoro y altisonante de Dulcinea del Toboso. Pues bien, creemos que también el nombre de nuestra luchadora, María Pacheco, un hexasílabo redondo, es sonoro, rotundo y melodioso, una razón más para nuestra elección.
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
| En defensa del nombre de nuestro Instituto, Joaquín Copeiro, escritor y antiguo profesor de Lengua Castellana y Literatura del I.E.S. María Pacheco, compuso estos sonetos: |





Nuestro Centro 




















