¡Hasta siempre, amigos!
(Este es el discurso pronunciado por Joaquín Copeiro ante sus compañeros del I.E.S. María Pacheco al final de la cena de fin de curso 2008/09, con motivo de su despedida de la labor docente para dedicarse plenamente a su pasión, la escritura literaria. ¡Hasta siempre, Joaquín!)
¡HASTA SIEMPRE, AMIGOS!
l día en que yo nací, hacía diez años que había terminado la Guerra Civil y cuatro años la Segunda Guerra Mundial. Mi padre frisaba los cincuenta y era el maestro de escuela del lugar en que vi la luz; así que, cuando me sacaba de paseo por la calle, la gente lo saludaba atenta y, por simpatizar con él, le decía: «Vaya nieto más guapo, don Vicente», frente a lo que él, herido en su amor propio, protestaba: «¡Que no es mi nieto, coño, que es mi hijo, joé!». Yo lo recuerdo de mi mano años después apoyando su hemiplejia en un bastón. Murió del corazón, como se decía entonces, porque debía de tener las arterias enladrilladas de colesterol: ¡en una ocasión, se comió un queso entero por una apuesta!
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Trilogía mediterránea
¡QUE NOS ENVIDIEN FUERA, DEMONIOS!
i existe algo por lo que deban envidiarnos en el resto del mundo, no es por tener un sistema democrático con una historia reciente de bigote, ni un príncipe moderno y juncal, ni una futura reina que lo fue del telediario, ni unos equipos de fútbol de postín y repletos de extranjeros, ni una fiesta nacional que es una carnicería y un prodigio encantador para americanos e ingleses, ni el Alcázar de Toledo, ni el cardenal Antonio María Rouco Varela, ni qué se yo qué; si existe algo así, capaz de desatar la envidia más envidiosa de cuantas puedan sufrir nuestros compañeros de planeta, son estas tres cosas: la tortilla de patatas, el gazpacho y los churros. ¡Va por nuestros tres valores patrios y por quienes disfrutan tanto como yo de sus virtudes!:
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Reseñas literarias por Joaquín Copeiro
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EL VIAJE DEL ELEFANTE
José Saramago
Ediciones Alfaguara, S.A.
Grupo Santillana

a última novela de “nuestro” premio Nobel, y digo “nuestro” porque creo que como tal lo sentimos la mayoría de quienes habitamos esta piel de toro o sus archipiélagos, es tierna, entrañable y teñida de un humor sutil y elegante que, aunque jamás provoque la carcajada, nos invita a no perder nunca la sonrisa.
El argumento de la novela es bien simple: por la época de Trento, del Concilio digo, el rey Juan III de Portugal decide regalar un elefante al archiduque Maximiliano de Austria; las vicisitudes del viaje de la comitiva que ha de llevar al proboscidio primero hasta Valladolid y luego desde Valladolid hasta Viena, y conducido el animal por su simpático e inteligente cornaca, o cuidador hindú, llenan la historia. ¿Simple? ¡Desde luego que sí! Pero el autor ibérico, seguro que así le gustaría que lo denomináramos, nos imparte una sencilla pero formidable lección práctica de narrativa, con esa voz inimitable, tan reconocible y contemporánea, siempre contemporánea, con que continuamente acaricia los oídos de los lectores mientras nos cuenta, como el mejor de los cuentacuentos, un cuento. Porque eso es en realidad la novela, un hermoso cuento en el que, sin embargo, al tiempo que los lectores nos identificamos a veces con el cornaca y, para nuestra sorpresa, en ocasiones con el mismísimo elefante, con el que, desde luego, terminamos por encariñarnos, al mismo tiempo, digo, las ideas de Saramago fluyen con una naturalidad envidiable, sus ideas sobre la vida, la muerte, la religión o la sociedad.
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Relatos cortos
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Poemas varios de estudiantes
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EL RECREO
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El timbre rompe el aire. ¡Ya era hora!
Disparas tu esqueleto,
que salta de la silla como un muelle.
De nada vale el gesto
de quien trata sin compasión tu mente,
con impiedad tu cuerpo,
con frases o ecuaciones, o vocablos
de los bárbaros fieros,
que no hay un dios que entienda lo que hablan
en tan extraño léxico.
El timbre rompe el aire. ¡Ya era hora!
¡Que estabas medio muerto!
¡A ver si, con más suerte, esta mañana
la ves en el recreo,
compartes coca-cola
y a tu esplín arrinconas beso a beso!
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.....................................................Joaquín Copeiro
Más poemas
Sonetos a María Pacheco
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SONETO I
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Por mujer, en un mundo donde el hombre
marcaba con la espada su terreno,
la tierra austera, el sol sobre el centeno,
con escasas mujeres de renombre;
por mujer, que no es necio quien se asombre
de la ardiente pasión con que, en tu seno,
sentías por Toledo, flor y trueno,
y por Juan de Padilla y su buen nombre;
tú, mujer, Brava Hembra, infatigable,
arrojada y tenaz, eres presente,
y en esta tierra el pulso de la Historia
debe a tu pulso firme, a tu memoria,
su avance hacia un futuro inevitable
en que nadie se sienta diferente.
Joaquín Copeiro
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