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SONETO I |
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Por mujer, en un mundo donde el hombre
marcaba con la espada su terreno,
la tierra austera, el sol sobre el centeno,
con escasas mujeres de renombre;
por mujer, que no es necio quien se asombre
de la ardiente pasión con que, en tu seno,
sentías por Toledo, flor y trueno,
y por Juan de Padilla y su buen nombre;
tú, mujer, Brava Hembra, infatigable,
arrojada y tenaz, eres presente,
y en esta tierra el pulso de la Historia
debe a tu pulso firme, a tu memoria,
su avance hacia un futuro inevitable
en que nadie se sienta diferente.
Joaquín Copeiro
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SONETO II |
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Por heroica y valiente luchadora
que afrontaste en combate desigual
la traición y el ejército imperial,
armada de ilusiones, soñadora;
por valiente y preclara defensora
de un país humanista y liberal,
por el que combatiste hasta el final,
del exilio y la muerte vencedora;
tú, Centella de Fuego, adalid eres
de utopías, sin lanza ni rodela,
y eres honor, orgullo y dignidad
de un pueblo, con sus hombres y mujeres,
que avanza sin temor, tras de tu estela:
democracia, justicia y libertad.
Joaquín Copeiro
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SONETO III |
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Por toledana, en fin, que aunque Granada
celebre con honor tu alumbramiento,
Toledo moldeó tu sentimiento,
tu estrella comunera e indomada;
por toledana, pues, que fue ganada
en Toledo, con gran merecimiento,
tu fama de luchar sin vencimiento,
Leona de Castilla insobornada;
por todo, proponemos que, en justicia,
tu nombre, la cultura y la ciudad
se armonicen en fórmula nutricia
que evoque de tu lucha la verdad.
¡Que jamás de tu fama calle el eco,
ejemplo de mujer, María Pacheco!
Joaquín Copeiro
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